
Historia & Docencia. Diciembre 2025 | año 15 | n. 14 | pp.10-46
DOI: 10.56149/3046-420x.2025.01.01
21
Giovanni Rotondaro Tabárez
Una historia de la Guerra Fría: catolicismo, marxismo y patrias enSan Bautista
tuvieron presencia activa; de hecho, «el uruguayo sería el primer epis-
copado en raticar» los documentos del (Dabezies Antía, 2009,
p.201). Lagura del monseñor Barbieri fue clave en la conformación del
grupo promotor de la apertura o renovación de la Iglesia. Barbieri —en
conjunto con otros obispos, como Viola, de Salto— impulsó a jóvenes
sacerdotes a proseguir estudiando enviándolos a Roma. Enla década
del cincuenta salieron del país y regresaron a él sacerdotes que tenían,
entre otras tareas, el asesoramiento de los círculos y grupos de la Acción
Católica (Martínez, 1992, p.25).
La reestructura de la Iglesia acrecentó el número de obispos. Entre
aquellos defensores de la renovación eclesiástica se encontraban Parteli,
Baccino y Mendiharat, y un grupo en torno a ellos que acompañaba «o
se deja[ba] conducir, con mayor o menor acuerdo interno, […] formado
por Cáceres, Nuti, Rubio, Cabrera, Quaglia, Tonna y, solo parcialmente,
Balaguer» (Dabezies Antía, 2009, p.198). Pero había también un grupo
de «franca oposición» que en principio contó con un solo obispo, aunque
en lo territorial pudo tener una considerable ascendencia: aquí se ubicaba
el monseñor Corso.5
El debate y la oposición se desarrollaron en los medios de prensa,
como lo demuestran el trabajo Historia visual del anticomunismo en Uru-
guay (1947-1985) (Broquetas, 2021) y de algunas organizaciones. En1967
se estableció el Núcleo Uruguayo de Defensa de la Tradición, Familia y
Propiedad a impulso de «estudiantes católicos» (Broquetas, 2024, p.185).
Esta organización contó con el apoyo del monseñor Corso y, sin obviar
la situación nacional, promovió la «idea de una crisis mundial con varia-
ciones regionales y locales, lo que se reejó en el carácter transnacional
de las denuncias y campañas» llevadas adelante (Broquetas, 2024, p.186).
5 Antonio Corso nació en San Ramón, Canelones, en 1916, y se licenció en Derecho Canónico por la
Ponticia Universidad Gregoriana de Roma. Fue conocido como «un “cura gaucho” que se había hecho
querer por los feligreses de las parroquias en las que estuvo» (Martínez, 1992, p. 27).